Chiflón del Diablo

El auge de las máquinas a vapor durante el siglo XIX, provocaron un explosivo aumento de la demanda por carbón mineral, para alimentar la extensa red de ferrocarriles que se expandía por el país y a las embarcaciones que llegaban y salían desde nuestros puertos o que cruzaban el Estrecho de Magallanes.

En ese contexto, a mediados del siglo XIX se instalan en la región costera del golfo de Arauco renombrados empresarios mineros, quienes se encargarían de estudiar los yacimientos de la zona para su posterior explotación. Los nombres más destacados fueron los de Matías Cousiño, Jorge Rojas, Guillermo Délano y Federico Schwager, entre otros.

A poco andar, en 1869, el agotamiento de algunas vetas obligó a las empresas a extender sus faenas a los mantos submarinos. El yacimiento Pique Carlos, conocido hoy como Chiflón del Diablo, se constituyó así como la primera y única mina submarina del mundo. Su auge lo vivió luego, gracias al hallazgo y extracción del carbón de piedra ubicado en el manto Nº 5, también denominado carbón metalúrgico, de mayor potencial calórico.

Esta mina se caracterizó por poseer ventilación natural y por el modelo de explotación denominado “por pilares” o “room and pillar”, que consistía en la estructuración de pilares de carbón de 1 a 1.2 metros de altura donde el minero debía trabajar de rodillas, extrayendo el carbón hacia arriba o hacia abajo para conformar una caverna de extracción y un pilar sostenedor, conformando una galería subterránea que permitía la ventilación, generándose una compleja trama de túneles y galerías interconectados.

Las críticas condiciones de trabajo que vivían en ella los mineros de Lota fueron inmortalizadas en el libro de 1904 Subterra, del escritor chileno Baldomero Lillo, y que en 2003 sería representada en la pantalla grande en la película del mismo nombre, dirigida por Marcelo Ferrari y protagonizada por Francisco Reyes y Paulina Gálvez.

El 6 de octubre de 2009, la mina fue declarada Monumento Nacional de Chile, bajo la categoría de Monumento Histórico. Luego del cierre de la mina para su explotación, ésta comenzó a repensarse como foco turístico de la zona, instaurándola como un museo donde se realizan visitas guiadas por ex-mineros desde 1998. Desde el 16 de enero de 2012, pertenece al Circuito Turístico y Patrimonial «Lota Sorprendente», administrado por la Corporación Baldomero Lillo, que también incluye al Parque Isidora Cousiño, el Museo Histórico del Carbón y el Pueblito Minero del siglo XIX.​


Isla Negra

Por la potencia evocadora de los objetos que guarda y por su entorno dominado por la presencia del mar, la casa de Isla Negra es una especie de compendio visual y material del imaginario poético de Neruda.

El lugar se llamaba originalmente Las Gaviotas. El poeta lo rebautizó como Isla Negra por el color de sus roqueríos y quizás porque ahí podía aislarse para escribir. Al regresar de Europa a Chile, en 1937, buscaba un lugar para dedicarse a su Canto General, un gran libro sobre la historia y la naturaleza americana. “La costa salvaje de Isla Negra, con el tumultuoso movimiento oceánico, me permitía entregarme con pasión a la empresa de mi nuevo canto”- anotó en sus memorias.

“… Era a media tarde, llegamos a caballo por aquellas soledades… – recuerda el poeta en su libro Una casa en la arena-… Don Eladio iba delante, vadeando el estero de Córdoba (…) Por primera vez sentí como una punzada este olor a invierno marino, mezcla de boldo y arena salada, algas y cardos…

Don Eladio Sobrino fue un marino español que se quedó definitivamente en Chile cuando su barco lo dejó en puerto austral. Él le vendió a Neruda, en 1938, el sitio con una cabaña de piedra. Luego, como escribió el poeta: “la casa fue creciendo, como la gente, como los árboles…”

En el invierno de 1943, con el arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias, el poeta inició una serie de ampliaciones que terminaron en marzo de 1945. En ese tiempo no era fácil construir en aquella zona: había que transportar todos lo materiales en carretas de bueyes que debían cruzar por vados el estero de Córdoba.

La primera intervención importante fue la torre sin techo, con reminiscencias de la arquitectura europea mediterránea. Posteriormente el poeta la techó para dejarla como las torres de las casas de Temuco, la ciudad en la que pasó su infancia.

Escribió Neruda: “El océano Pacífico se salía del mapa. No había dónde ponerlo. Era tan grande, desordenado y azul que no cabía en ninguna parte. Por eso lo dejaron frente a mi ventana”.

La casa Isla Negra está inserta en el paisaje costero. Allí el mar con su oleaje, rompientes, playa y roqueríos, reactualizaba la enorme impresión que el poeta tuvo cuando, siendo niño, se enfrentó por primera vez al océano, en Puerto Saavedra. Luego el mar se convertiría en uno de los escenarios míticos de su poesía.

Las colecciones más importantes que se conservan en esta casa, se vinculan con el mar: mascarones de proa, réplicas de veleros, barcos dentro de botellas, caracolas marinas, dientes de cachalote. Hay también espacios que conmemoran su amistad con algunos poetas muertos, cuyos nombres hizo grabar en las vigas del bar. También se muestra a los visitantes otras colecciones, como las de botellas de formas extrañas, máscaras, zapatos antiguos y pipas.

El arquitecto y amigo de Neruda, Sergio Soza proyectó nuevas ampliaciones a partir de 1965: los arcos que unen los cuerpos de la casa, y los recintos que albergan la sala del caballo y la Covacha. Éste era un espacio en el que el poeta se recluía a escribir. Le puso techo de zinc, para escuchar el canto de la lluvia y evocar, nuevamente, las sensaciones de la casa que habitó en su niñez, en el lluvioso sur de Chile.

En la casa de Isla Negra, Neruda escribió parte importante de su obra literaria, reunió allí la mayoría de sus libros y también ejerció la hospitalidad, que es otro de los legados de su infancia sureña.

El poeta siempre festejaba las fiestas patrias. A pesar de la situación que vivía el país, luego del golpe de estado, el 18 de septiembre de 1973 llegaron algunos amigos hasta Isla Negra. Pero sólo traían noticias alarmantes.

Al día siguiente Neruda, ya gravemente enfermo, fue llevado en ambulancia a la capital, desde donde sólo volvería a Isla Negra en diciembre de 1992, cuando sus restos fueron trasladados allí, junto a los de su esposa, Matilde Urrutia. Este funeral se realizó con todos los honores que merecía el poeta, y con asistencia de las máximas autoridades de la nación. Se cumplió así la voluntad que Neruda había expresado hacía casi cincuenta años en su poema “Disposiciones” de Canto general:

“Compañeros, enterradme en Isla Negra, / frente al mar que conozco, a cada área rugosa de piedras/ y de olas que mis ojos perdidos/ no volverán a ver…”

Andacollo

Andacollo (del quechuaAnta = cobre u oro; coya= reina, = montón o cerro) es una ciudad y comuna de Chile ubicada en la provincia de Elqui, en la región de Coquimbo.

Limita al oeste de Coquimbo, al norte con la de La Serena, al este con las comunas de Vicuña y Río Hurtado y al sur con la comuna de Ovalle.

Historia

El 12 de abril de 1607García Román le describió al rey de España que este lugar era un Andacollo, que significaba, según él, Río de Oro, por lo que le dio este nombre al sitio. La traducción correcta de la palabra Andacollo es Cerro de Cobre; este significado, el más común, proviene de dos palabras autóctonas: “anta” y “colla”(significa montaña o cerro con demasiado cobre) . Nombre evidentemente relacionado a los ricos minerales del lugar que fueron trabajados desde épocas prehispánicas. Los lugareños cuentan otra versión. Según la tradición oral, la Virgen se le apareció a un indígena llamado Collo, diciéndole: “Anda, Collo”.

Si bien los orígenes de Andacollo como localidad se remontan al siglo XVII, la comuna fue creada oficialmente el 22 de diciembre de 1891 tras la promulgación de la Ley de Comuna Autónoma.

Entre 1986 y 2004 Marcelina Cortés ejerció el cargo de alcaldesa de Andacollo, convirtiéndose en el edil con más años en el cargo en la Región de Coquimbo. Durante su gestión se creó el Festival La Voz de la Montaña y el Observatorio Collowara, entre otras obras.

Población y superficie

La comuna posee una superficie de 310 km2 y una población de 10.288 habitantes, de los cuales 5.000 son mujeres y 5.140 hombres.

Andacollo acoge al 1,71 % de la población total de la región. Un 8,20 % (844 habitantes) corresponde a población rural, y un 91,80 % (9.444 habitantes) a población urbana.

La comuna de Andacollo se divide en los siguientes distritos:

DistritoPoblación Censo 2002Superficie
Andacollo9783 hab.80,6 km²
Corral Quemado41 hab.49,9 km²
Maitencillo277 hab.67,4 km²
La Caldera187 hab.112,4 km²

La economía de Andacollo ha dependido históricamente de la actividad minera, en concreto de medianas y pequeñas explotaciones de cobre y oro.

En los últimos años la actividad minera en Andacollo ha venido mostrando crecientes caídas que obedecen, como efecto combinado, al agotamiento del recurso y a los bajos precios que alcanzó el mineral en los últimos años de la década de los noventa; la crisis de la minería fue un gran golpe para la población; si bien la pobreza ha estado siempre presente en la historia de Andacollo, en los últimos años se ha recrudecido.

Datos del año 2000 mostraban que un 36,2 % (MIDEPLAN, Casen 2000) de la población vivía en condición de pobreza[c. Valga decir que por cada 10 andacollinos(as) había 4 que no alcanzaban a satisfacer sus necesidades básicas.

Hoy en día la actividad minera sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la economía comunal; no obstante y como resultado de la crisis, se observa el surgimiento de una serie de actividades de servicios y un significativo desarrollo de la artesanía, ambas vinculadas principalmente a la explotación de los recursos turísticos relacionados con la riqueza histórica y cultural de la localidad, íntimamente ligados tanto a la veneración secular de la Virgen Morena como a su condición de pueblo minero.

La microregión de Andacollo es un yacimiento extenso. La villa se sitúa sobre el mismo. En la cúspide de su actividad, hace aproximadamente 50 años, la cantidad de metales en bruto era muy superior a la de hoy; de ahí parte de la decadencia actual. Había oro en cantidades comerciales y en las arenas de las “tortas de relave”. En los círculos mineros se discute si hay o no cantidades comerciales de otros minerales desechados por la industria del cobre.

Nada hay, concreto o visible, hasta hoy. Toda la comuna está llena de huellas de maquinaria e instalaciones que fueron productivas. Las instalaciones se diferencian entre unidades para el tratamiento del súlfuro de cobre (flotación de la pulpa producida por los trapiches) y el tratamiento del óxido de cobre (lixiviación en piscinas).-

La llamada “pequeña minería del cobre” de la región se caracteriza por su capacidad limitada de producción, que va desde la extracción artesanal (pirquineros) de minerales y su posterior venta a centros de recepción (Enami), hasta las instalaciones electro-mecanizadas de concentración (su mejor ejemplo se puede encontrar, en estado de ruina, en los alrededores de Andacollo).

En la comuna de Andacollo se desarrolla a fines de cada año la fiesta religiosa más importante del Norte Chico, dedicada a Nuestra Señora de Andacollo, con música, bailes y comidas especiales para ella.

La «Fiesta Chica» se desarrolla el primer domingo de octubre, mientras que la «Fiesta Grande» se efectúa entre el 23 y el 27 de diciembre de cada año.

Cerro Santa Lucia

El cerro Santa Lucía es un parque urbano ubicado en el corazón de la ciudad de Santiago de Chile. Limita al sur con la Avenida Libertador General Bernardo O’Higgins, donde se encuentra la estación Santa Lucía del Metro de Santiago, al oeste con la calle Santa Lucía, al norte con la calle Merced y al este con la calle Victoria Subercaseaux. Tiene una altitud de 629 msnm, una altura de 69 m y una superficie de 65 300 .

Toponimia

Se cree que los aborígenes lo llamaban Huelén, que significaría “dolor, desdicha”,1​ aunque su verdadera etimología aún no ha sido dilucidada y es controversial hasta el día de hoy.2​ Otras posibilidades son que provenga de la palabra welen, a su vez derivada de la voz wele, pero con el significado de “desgracia, mal presagio”.3​ Es posible también que no sea una palabra de origen mapuche, sino que se trate de otra lengua local.4​ Pedro de Valdivia lo bautizó como Santa Lucía por haber llegado él al punto del valle en que fundaría la ciudad el 13 de diciembre de 1540, día que recuerda a Santa Lucía de Siracusa. Según algunos historiadores, justo después de llegar, comienza el proceso de expropiación al cacique Huelén Huala, a quien manda a Apoquindo.

Historia

Periodo prehispánico

Ciudad inca en Chile

Santiago habría sido fundada sobre un centro administrativo inca, el más austral de ese Imperio, de acuerdo a lo postulado en una publicación de una investigación del Museo Nacional de Historia Natural divulgada en enero de 2013 en su boletín mensual.5 El estudio realizado por el arqueólogo Rubén Stehbergnota 1​ y el historiador Gonzalo Sotomayor Cabeza postularon que Santiago habría sido un importante centro administrativo y ceremonial del Imperio del Tawantinsuyu y que el camino del inca llegaba hasta la Plaza de Armas.567

Habría existido un centro urbano seba nsuyu, bajo el casco antiguo de la ciudad de Santiago, desde el cual salían caminos incaicos en distintas direcciones y cuya base de sustentación fue la hidroagricultura y la minería de oro y plata […,] la infraestructura de esta instalación habría sido aprovechada por (el conquistador español) Pedro de Valdivia para fundar la ciudad de Santiago.Rubén Stehberg567

El investigador Rubén Stehberg del Museo y Gonzalo Sotomayor de la Universidad Andrés Bello8​reunieron las evidencias de las investigaciones presentadas en 1976, más documentos históricos9​ y a esto agregaron nuevas evidencias con las cuales postulan de que bajo la ciudad del casco viejo de Santiago se encontraría un asentamiento inca en los cursos medios de los ríos Mapocho y Maipo.1011​ nota 2​ La ocupación contaba con reyes y autoridades a lo largo de los valles hasta llegar a Mapocho, pero éstos habrían sido muertos durante la conquista de Diego de Almagro. La ciudad inca del Mapocho se la comparaba, según escritos demostrados en el estudio, como otra versión de Cuzco, un lugar en que prosperaba la minería y la agricultura. De ello postulan entonces que Pedro de Valdivia realmente no fundó Santiago, sino que viajó directamente a poblarla y tomar posesión de la ciudad.1

Según el cronista Gerónimo de Bibar, Valdivia tenía la intención de «poblar un pueblo como el Cuzco a las riberas del río nombrado Mapocho y que fuesen allá a darle obediencia».13​ En esta y otras citas similares, se evidencia que el pueblo existía y era como Cuzco, es decir como una capital provincial. Hasta ahora, la historia ha señalado que Pedro de Valdivia fundó Santiago el 12 de febrero de 1541 y que en el lugar había algunos pocos mapuches y una escasa organización. Sin embargo, estas nuevas investigaciones dan fuerza a la teoría de que lo que ahora es el centro de Santiago podría haber sido un importante centro administrativo y ceremonial del Imperio inca.1

En ese antiguo “Santiago incaico” había un “tambo mayor” que fue usado por Pedro de Valdivia para albergar los primeros cabildos y que correspondería a donde hoy está la Municipalidad. Pero también había otros edificios administrativos y casas de mamaconas, mujeres dedicadas al culto al sol.Gonzalo Sotomayor18

Una contradicción a esta versión es que Valdivia colocó Santa Lucía al cerro de la ciudad en honor a la santa del día. Pero el día de Santa Lucía es el 13 de diciembre, no el 12 de febrero.19​ En 2000 otras investigaciones realizadas destacaron que «los incas nombraron un gobernador en Aconcagua llamado Quilicanta, el cual habría tenido a su cargo “gente de guarnición” y colocaron otro en la cuenca de Santiago llamado Vitacura, a cargo de “gente de presidio”». Según el estudio existían dos variantes del «camino del Inca» que se desprendían del valle de Aconcagua para juntarse nuevamente en las cercanías del cerro San Cristóbal. En el mismo lugar donde los europeos instalaron su Plaza Mayor, la plaza de armas, hay escritos que nombran un tambo gigante, característico de los indígenas. Evidencias de arqueología se encontraron bajo algunos metros de la superficie mientras analizaban la mitad sur de la cuenca del río Mapocho.20

De acuerdo a lo observado por Stehberg y Sotomayor, los vestigios arqueológicos señalan la existencia del antiguo asentamiento incásico en Santiago, con influencias de las culturas diaguitas y Aconcagua. Se habría tratado, acaso, de una ciudadela o pequeño establecimiento de carácter agrícola muy ajeno al de las culturas locales hortícolas y cazadoras-recolectoras que había antes, las que mantenían un modus vivendi más bien disperso y falto de cohesión administrativa. De hecho, el del Valle del Mapocho pudo haber sido el único establecimiento de este tipo en unos 500 km a la redonda.

La información histórica, arqueológica y geográfica disponible coincide en señalar que entre el cerro Huelén por el oriente, los dos cauces del río Mapocho por el norte y sur, respectivamente y en algún punto intermedio entre las actuales calles Bandera y Brasil, por el poniente, se emplazó un importante centro urbano Tawantinsuyu. El conjunto arquitectónico se organizaba en torno a una gran plaza que, según la información arqueológica y etnohistórica disponible, se emplazó exactamente en el lugar donde Pedro de Valdivia fundó la suya.Rubén Stehberg.21

Esta administración incaica se emplazó entre el cerro Huelén, actual Santa Lucía, por el oriente; los dos cauces del río Mapocho por el norte y sur; y por algún punto intermedio entre las actuales calles Banderas y Brasil por el poniente, estos límites geográficos son los mismos usados en la ciudad de Cuzco (Perú):

Cuzco fue emplazada al pie de un cerro sagrado, Sacsayhuaman, y está flanqueado por dos esteros que confluyen en el río de Cuzco. En ese sentido hay una similitud bastante interesante.

Conquista y ColoniA

Pedro de Valdivia fundó Santiago en el cerro Santa Lucía.

Cuando los conquistadores llegaron al valle del río Mapocho, utilizaron este peñón como un punto de reconocimiento y mirador. Fue en este lugar donde Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago de Nueva Extremadura el 12 de febrero de 1541 tras haber cruzado el Mapocho el 13 de diciembre de 1540, día de Santa Lucía dado que Valdivia sabia que ocupaba un sitio solsticial.23​ En su ladera oeste, se asentaron los primeros molinos de Chile y las primeras viñas pertenecientes a Rodrigo de Araya. Posteriormente, lo seguiría en las mismas empresas Bartolomé Blumenthal, bisabuelo de la Quintrala.

Al oriente del cerro Santa Lucía se crearon dos fincas: una en 1546, que perteneció posteriormente a Bartolomé Blumenthal (castellanizado como Bartolomé Flores) y otra en 1557, la de Juan Gómez. Ambos plantaron las primeras viñas del Valle Central. Hacia fines del siglo XVIII, fueron subdivididas en diez quintas, lo que dio origen a los callejones que a principios del s. XIX se convirtieron, entre otras, en las calles Padre Valdivia (antigua Los Patos) y Victoria Subercaseux (antigua Tres Montes), aunque, debido al descuido, llegaron a ser denominadas “basurero”. Actualmente se encuentra allí el Barrio Lastarria.

Salvo por las ermitas y algunas casas en sus faldas, el cerro no tuvo construcciones importantes durante el período colonial.

IndependenciA

Durante la Reconquista (1814-1817), en el gobierno de Casimiro Marcó del Pont (último gobernador español de la Capitanía General de Chile), es cuando el cerro adquiere mayor significado como elemento de resguardo militar, al construirse en él dos fuertes o castillos: la batería Marcó, luego Castillo González (donde actualmente está la plaza Caupolicán), y la batería Santa Lucía, luego Castillo Hidalgo. El Castillo Hidalgo recibió esa denominación tras la independencia en homenaje al valiente capitán Manuel Hidalgo, muerto en combate en la Batalla de Chacabuco.

Manuel Olaguer Feliúdiseñó y construyó los dos fuertes del cerro.

El diseño y las obras de ingeniería bajo Barros Arana, Diego “Historia General de Chile”. Tomo X. Editorial Universitaria. Santiago de Chile. 2000 quien además diseñó un edificio anexo para depósito de municiones y albergue de la guarnición. De ellas, sobreviven los sectores de arquitectura fortificada con troneras y almenas en el paseo, muy modificados con el paso de los siglos. Esas baterías quedaron inconclusas, pero fueron terminadas más tarde por el Gobierno Nacional, aunque en realidad jamás fueron utilizadas para su destino original de defensa.

En las primeras décadas de vida independiente de Chile como nación, la ciudad de Santiago presentaba un aspecto modesto y provinciano y el cerro Santa Lucía para 1872 era un montón de piedras, árido y rocoso. Aparte de los dos fuertes instalados por Marcó del Pont en la época de la Colonia, no había otros edificios significativos.

Observatorio astronómico nacional

Edificio del Observatorio Naval de Estados Unidos construido en la cima del cerro Santa Lucía en 1855. Detalle de una litografía en 360º de la ciudad.

En 1847, con la llegada a Santiago de una expedición de la Armada de los Estados Unidos a cargo del teniente James T. Gilliss, se inicia la historia de la investigación astronómica en el cerro Santa Lucía con la construcción de un observatorio astronómico ubicado en el costado norte de la actual plaza Pedro de Valdivia. El Observatorio Astronómico Nacional fue oficialmente inaugurado en 1852 y se constituyó en uno de los primeros observatorios en América y quizá en el más activo durante el siglo XIX, ya que en esta época se publicaron alrededor de 30 trabajos científicos en revistas internacionales especializadas de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos.

Transformación del cerro en paseo

Benjamín Vicuña Mackennavisita las obras del cerro Santa Lucía (1874).

Entre 1872 y 1874, el intendente de la época, Benjamín Vicuña Mackenna, conduce el proyecto de transformación del cerro, dotándole de estanques, fuentes de agua, terrazas preparadas para vegetación, caminos para carruajes, jardines, una ermita, miradores, un edificio destinado para museo en el actual Castillo Hidalgo y construcciones propias de un parque urbano inspirado en el paisajismo francés que predominaba en la planificación de la época. Aunque la transformación de cerro seco a cerro verde con la vegetación que le conocemos hoy se va consolidando en años posteriores, la obra de Vicuña Mackenna es aún la transformación más importante que ha sufrido el cerro en beneficio de los habitantes de la ciudad que desde entonces cuentan con un bello e imponente paseo urbano. Cabe señalar que, en esa época, muchas edificaciones se emplazaban en las faldas del cerro sin solución de continuidad con el resto de la ciudad.

Algunos árboles nativos fueron plantados en el cerro con la intención de desarrollar jardines de este paseo público. Benjamín Vicuña Mackenna plantó el 23 de octubre de 1873 varios ejemplares de palma chilena (Jubaea chilensis) en el sector oriental del cerro traídas desde la Hacienda Cocalán, los que un año después describiría que ya empezaban a formar un bosque.2

Mejoras posteriores

En el siglo XX, como parte de un gran proyecto de mejoras urbanas realizadas en Santiago con ocasión de la futura celebración del centenario de la República en 1910, se construyeron en el cerro nuevas obras, la más importante, la construcción del acceso monumental por el lado de la Alameda en 1903.

Otra transformación importante ocurre en la década de 1930. Luego de la expropiación de los edificios construidos en el costado poniente, hacia la calle Santa Lucía, se crea allí un jardín, se mantiene la casa para el administrador del parque y se ensancha la calle. Luego, en 1939, se expropia el borde sur hacia la Alameda y hacia 1940 se construye el actual mirador en el peñón más alto del cerro. En 1954 se construyó el Jardín Japonés, ubicado en el sector oriente del cerro, con ayuda de la embajada de dicho país.2

Ya en el siglo XXI, se han realizado una serie de mejoras como el reemplazo del sistema de iluminación pública, la restauración y mejoramiento de las rejas de protección y la recuperación del Castillo Hidalgo del abandono en que se encontraba, transformándolo en un nuevo centro de eventos para la ciudad. El Cerro Santa Lucía fue declarado monumento nacional el 16 de diciembre de 1983 mediante el decreto 1636 del Ministerio de Educación Pública.

En octubre de 2014 se realizó una consulta ciudadana, en la que se propuso el cambio de nombre del Cerro Santa Lucía por el de Welén. La propuesta fue rechazada por el 54,23 % de los votantes.

Miscelánea

Tradicionalmente, desde 1825, se ha disparado una salva de cañón desde la cima del cerro para anunciar el mediodía. Sin embargo, en varias ocasiones este cañonazo ha sido suspendido por distintas razones. Entre ellas, se destacan las quejas por ruidos molestos que llevaron, la última vez en 1996, a que se decretara la suspensión por cuatro meses de la actividad. Por otro lado, después del terremoto ocurrido el año 2010, el cañonazo fue suspendido para evitar posibles derrumbes del castillo Hidalgo.26

En la ladera sur del cerro Santa Lucía, existe un monumento que consiste en una piedra de dos metros de altura labrada con un párrafo extractado del texto de la carta que envió Pedro de Valdivia al emperador Carlos V el 4 de septiembre de 1545, en la que describe las bondades de la nueva tierra conquistada:

Y para que haga saber a los mercaderes y gentes que se quiesen venir a avecindar que vengan; porque esta tierra es tal que para vivir en ella y perpetuarse, no la hay mejor en el mundo, digolo porque es muy llana. Sanisima de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno no más que ellos si no es cuando hace cuarto la luna que llueve un día o dos todos los demás hacen tan lindos soles que no hay para que llegarse al fuego, el verano es tan templado y corren tan deleitosos aires que todo el día se puede el hombre andar al sol que no le es importuno. Es la más abundante de pasto y sementeras y para darse todo género de ganado y plantas que se puede pintar mucha e muy linda madera para hacer casas infinidad otra de leña para servicio dellas y las minas riquísimas de oro e toda la tierra está llena dello y donde quieran que quisieren sacarlo allí hallaran en que sembrar y con que edificar. Y agua. Leña y yerba para sus ganados, que parece la crio Dios a posta para poderlo tener todo a la mano.

Cerro San Cristobal

El cerro San Cristóbal —antiguamente Tupahue (en quechua: ‘Centinela’)—1​ está ubicado en Santiago, la capital de Chile. Con una altitud de 880 msnm y una prominencia de 280 m, es el segundo punto más alto de la ciudad, solo superado por el cerro Renca. El cerro se encuentra entre las comunas de Providencia y Recoleta, teniendo a sus pies al Barrio Bellavista.

El cerro San Cristóbal es parte de un conjunto de montañas, junto a los actuales cerros Chacarillas o Tupahue, su cerro hermano; Los Gemelos y La Pirámide, que forman parte del Parque Metropolitano de Santiago, el parque urbano más grande de Chile y uno de los más grandes del mundo,2​ con aproximadamente 722 hectáreas de extensión

Historia

Fue nombrado en honor a san Cristóbal de Licia, patrono de los viajeros, por el conquistador Pedro de Valdivia. Actualmente, se conoce como Tupahue (en quechua: ‘Centinela’)3​ al cerro ubicado en el sector norte del Parque Metropolitano de Santiago, entre el Jardín Botánico y la Avenida Américo Vespucio.

Durante la época colonial, diversas canteras operaron en la ladera sur, de las que se sacaron piedras para el Puente de Cal y Canto, el Palacio de La Moneda y para adoquinar las calles de Santiago.

En 1903, con fondos donados por el filántropo estadounidense D. O. Mills, se instaló en una de sus cumbres el Observatorio Astronómico Mills,4​ actualmente denominado «Manuel Foster»,5​ gemelo del Observatorio Astronómico Lick de la Universidad de California.4​ En su época —con 37 pulgadas de diámetro, 6 pulgadas de espesor y 500 libras de peso—,4​ su telescopio reflector fue el más grande del hemisferio Sur y el décimo en tamaño del mundo. Esta instalación pertenece en el presente a la Pontificia Universidad Católica de Chile, que lo mantiene pese a su inviabilidad científica producto de la contaminación lumínica emanada por la ciudad.

El santuario de la Inmaculada Concepción, con su gran estatua en la cumbre del cerro, fue inaugurado el 26 de abril de 1908,5​ por iniciativa del arzobispo de Santiago Mariano Casanova, gracias a donaciones particulares. Esta estatua, visible desde gran parte de la ciudad, es considerada como un símbolo de Santiago.

En agosto de 1916, Alberto Mackenna Subercaseaux, intendente de Santiago y presidente de los boy scouts, junto con el senador Pedro Banneniniciaron una campaña de expropiación del Cerro a privados con la idea de convertirlo en un gran parque público.5​ Dentro de las primeras obras para ese fin se encontraba un programa de forestación iniciado en 1921, ya que el cerro estaba naturalmente desprovisto de vegetación.

En los años siguientes, se construyen canales de regadíos, caminos, el funicular (1925), el Zoológico Nacional, el Torreón Victoria y la Capilla del Santuario de la Cumbre (1931).

Durante los años 1960, se continuó el desarrollo del Cerro con la plaza México, la piscina Tupahue, la Casa de la Cultura Anahuac y los juegos infantiles Gabriela Mistral. En 1966 una ley consolidó los Servicios Cerro San Cristóbal y Jardín Zoológico Nacional en una sola entidad que se conoce como Parque Metropolitano de Santiago. En su cima, el anfiteatro y su santuario acogieron al papa Juan Pablo II en su visita de abril de 1987. También en este lugar se encuentran las antenas difusoras de televisión. A lo anterior, desde diciembre de 2006, se encuentra un Memorial (Columbario), que pertenece a la funeraria «Acoger», donde se encuentran las cenizas de mucha gente fallecida.

Museo Pablo Fierro

Historia

Desde su fundación en el año 2002, el Museo de Casas Antiguas Pablo Fierro, ha marcado una diferencia por su versatilidad y añoranza de  lo antiguo. En su fase inicial, el Museo nació como una  quimera Urbanística de preservación de las Antiguas Casas y Arquitectura a través de la pintura del Pintor, un Artista Pintor, destacado por su amplio manejo del lápiz pastel y el pincel, con un estilo propio, realista, focalizando en plasmar en pintura, nuestro pasado urbanístico desde sus inicios, el museo estaba ubicado en el Pueblito de Artesanos Melipulli de la ciudad de Puerto Montt, y a lo largo de los años, fue adquiriendo notoriedad como el ultimo refugio del pasado urbano, donde se mantenía  con vida el recuerdo de una vida mas simple, unida a la riqueza arquitectónica y la habilidad del carpintero local, heredada de los pioneros alemanes, en conjunción con la construcción criolla sureña.

Lentamente, este museo pictórico se rodea de un ambiente y espíritu del pasado, donde cada visitante rememora la imagen de nuestros antepasados, al contemplar cada detalle realista de los retratos Arquitectónicos y Urbanísticos de la Región. Las pinturas, las imágenes y la historia, realzan su presencia a través de un original decorado de época, con cada sencillo utensilio recuperado, vuelve a nacer un pasado urbano en un simple museo de casas antiguas.

Sin darse cuenta el pintor Puerto Montino Pablo Fierro esta haciendo una especie de registro de patrimonio natural de la Décima Región. Si porque hace 20 años comenzó a pintar las casonas mas antiguas y características de la colonización alemana. Pero no fue intencional, más bien un juego de destino. “Yo diría que fue más bien espontáneo. Porque todo partió en 1989, cuando preparé algunos dibujos para mi primera exposición. Allí había de todo, desde pájaros hasta bodegones y un par de casas que hice para completar la sala. Todo los días pasaba por ahí, cuando me iba a casa, y me llamaron la atención”.

Las dibujó y fueron a dar a una de las paredes de la Sala Diego Rivera, en Puerto Montt, causando tal admiración que provocó una especie de comunicación con el público que visitó la muestra.

”Fue curioso ya que la gente que entraba y miraba las cosas las reconocía inmediatamente y comenzaban a conversar y recordar historias con respecto a la construcción. Las cosas producían cierta participación de la gente ya que tocó la casualidad que todos los que entraron a la exposición algo tenían que ver con las cosas”.

A la fecha ya pinto mas de 300 casonas de Valdivia, Osorno, Frutillar, Puerto Varas, Puerto Octay, Puerto Montt y otras localidades de la región donde marco una fuerte influencia la colonización alemana, tanto así, que actualmente ya está especializado en casonas antiguas.

La gente que ve mi trabajo, además de comentarlo, me entrega datos de dónde se ubican otras casonas, que ellos conocen a que perteneció a algún pariente”.

Proceso Creativo

Con una clara inclinación por el realismo, Pablo Fierro también imprime en “sus casas” cierto aire impresionista. “Primero hago un bosquejo y luego comienzo a pintar ya sea con pastel seco u óleo. Aunque en ocasiones pinto directamente, sin dibujar u hago algunos cambios ya que me gustan los detalles que evidencian cierta vejez. Por ejemplo: me inclino por los cercos oxidados, las tablas quebradas o con hongos, incluso muchas veces las cosas se ven en mis cuadros más viejas de lo que son en realidad y la gente habita en ellas y las ven, hacen sus reparos”.

El impresionismo tampoco está descartado dentro de la variedad estilística que maneja Pablo Fierro, incluso reconoce que a través de él se libera de la rigidez provocada por una incesante búsqueda de la perfección y el apego por la realidad. “ A veces me pongo más emocional y no pinto lo que veo, sino lo que ciento. Las cosas obviamente resultan con línea más sueltas y un poco inclinadas…”.

Si bien nunca se preocupó de tener un registro fotográfico de todos sus trabajos, la noticia de que una casa pintada por él fue derribada, quemada o destruida, lo hizo tener mayor preocupación, más aún cuando el cuadro fue vendido y no queda ninguna evidencia que testifique la existencia de esa casona. Es por eso que ahora reproduce fotográficamente todos sus cuadros, incluso esas fotografías se venden como pan caliente en forma de pasteles.

Cuestión de Tiempo

Esa melancolía que se refleja claramente en sus cuadros a través de colores grises y cierta atracción por los cielos cargados de nubes, evidencia también el pesimismo del pintor por el futuro de las casonas. “Creo que la desaparición de estas casas es solo cuestión de tiempo. Se trata de una especie de ciclo que no tiene marcha atrás y ya conoce su destino. Solo se salvarán algunas, las que sean declaradas Monumento Nacional, Patrimonio de la humanidad , o aquellas por las que haya real interés de preservar”.

Mientras las pintaba comenzó a darse cuenta de la triste realidad de este trozo viviente de la historia de la zona sur. Y es que las fatídicas palabras del pintor no están alejadas de la realidad. Solo basta con hacer una especie de catastro y verificar cuántos descendientes de los colonos alemanes aun viven en las casas construidas por sus antepasados. La agricultura se echó a perder y las casas fueron vendidas, derribadas o simplemente abandonadas a la espera de que los terrenos tengan un mejor valor para ser vendidos”.

Santuario Santa Teresa de Los Andes

El Santuario de Santa Teresa de Los Andes está situado en la comuna de RinconadaProvincia de Los AndesChile. Fue construido para albergar a los miles de fieles que desean venerar las reliquias de Santa Teresa de Los Andes, la primera Santa de Chile, debido a que el antiguo Monasterio carmelita de Los Andes ya no daba abasto para recibir a los peregrinos, que iban cada vez en aumento ante la inminencia de la beatificación y posterior canonización de Sor Teresa.

Comenzó a ser edificado el 16 de enero de 1988, día en que se bendijo la primera piedra de la obra, actualmente el santuario se encuentra inconcluso.

Dentro del Santuario se encuentra la cripta, donde descansan los restos de Teresa de Los Andes. Su cuerpo fue trasladado desde el Monasterio de Los Andes el 11 de diciembre de 1988. Al día siguiente, el templo fue consagrado a la Virgen del Carmen en una Eucaristía oficiada por el Nuncio Apostólico de Su Santidad, Monseñor Giulio Einaudi, acompañado del Obispo de la Diócesis de San Felipe, Monseñor Manuel Camilo Vial Risopatrón.

En la cripta se observan sendos murales que relatan la vida y mensaje de Teresa de Los Andes, son obra de la religiosa benedictina Hna. Alejandra Izquierdo, ayudada por el entonces joven muralista Gonzalo Correa. Éste último, también pintó una hermosa alegoría de luz con detalles geométricos, en el ábside del Templo (parte superior del Santuario), donde se venera la imagen de Nuestra Señora del Carmen y bajo la cual está el Tabernáculo con el Santísimo Sacramento.

Los encargados del Templo son, desde mayo de 1988, los Padres Carmelitas y las Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas.

El Santuario, cuyo rector es el R.P. Erwin Montoya del Campo, O.C.D., recibe anualmente a 230.000 peregrinos, de los cuales más de 17.000 acuden cada año el último sábado de octubre (hasta el 2006), y el penúltimo sábado de octubre (desde el 2007) para la Peregrinación Juvenil “De Chacabuco al Carmelo… Un camino de Santidad”, organizada por la Vicaría de la Esperanza Joven del Arzobispado de Santiago de Chile.

La Fiesta Litúrgica de Santa Teresa de Los Andes es celebrada con gran solemnidad el día 13 de julio de cada año, en la Misa del mediodía, contando con la asistencia de los Señores Obispos, autoridades y numerosos fieles.

Parque Ecuador

El Parque Ecuador es un parque chileno perteneciente a la ciudad de Concepción, en la Región del Biobío. Se ubica a los pies del Cerro Caracol y muy cerca del centro de la ciudad, estando dividido del centro urbano por la Calle Víctor Lamas. Corresponde a una gran zona recreativa de más de un kilómetro de longitud, con varios puntos de relevancia histórica, social y cultural.1

Desde inicios del año 2015, es un parque inclusivo de accesibilidad para niños y adultos con capacidades diferentes.

Hasta 1939 el Parque Ecuador se denominaba Parque Alameda, pero luego del devastador terremoto de ese año, cambió su nombre por el actual en reconocimiento a la ayuda prestada por parte de la República del Ecuador para ayudar a mitigar los efectos negativos causados por aquel evento catastrófico en la ciudad de Concepción.3

En 1964 se estableció la Feria Internacional de Arte Popular, una feria artesanal de entrada liberada que se instala anualmente en la calle Caupolicán con Víctor Lamas. Es la más grande de Chile y una de las exposiciones más tradicionales en Concepción. En ella se presentan obras de distintos artesanos chilenos e internacionales, incluyendo trabajos en cerámica, vidrios, maderas y reciclaje, entre otros. Durante su realización también se desarrollan jornadas musicales, y se instalan patios de comida.5

A comienzos de 2015, luego de varios meses de restauraciones, se convirtió en el primer parque inclusivo de la zona, con accesos y juegos habilitados para personas con capacidades distintas.

El parque es el clásico lugar de recreación familiar de la ciudad. Es conocido además como el «pulmón verde» de Concepción por ser una extensa área verde de exuberante vegetación, que además colinda con el Cerro Caracol.1 De cierta manera el Parque Ecuador ha “absorbido” al Cerro Caracol, integrándolo al parque como zona recreativa.

En el parque se ubica el museo Galería de la Historia de Concepción, que exhibe la historia de Concepción a través de dioramas, además de poseer una exposición permanente y otras temporales.1​ Están además la sede penquista del Club de Leones, la compañía de bomberos Alemana y el Club de tenis de Concepción. Tanto en el mismo parque como frente a éste por la calle Víctor Lamas se encuentran diversos restaurantes y locales comerciales. Son comunes, además, los conocidos carros donde se vende comida rápida. Hay una amplia variedad de juegos infantiles, incluyendo unos juegos de agua para el verano.

En el Parque también hay dos monumentos, uno en homenaje a Juan Martínez de Rozas (1758-1813), prócer de la independencia de Chile, y otro en honor a dos ciudadanos penquistas de origen francés que fallecieron en la Primera Guerra Mundial.1

Es un punto de reunión de la juventud y familias del Gran Concepción. Comúnmente se realizan actividades culturales, como obras teatrales, conciertos musicales y exposiciones al aire libre. Tradicionalmente durante las Fiestas Patrias se realizan peñas en el parque.